Siempre he oído sobre los ricos chifles del famoso ayabaquino pero ignoraba la gran historia de éxito de su fundador y dueño. Esta es una historia en donde encontramos caidas pero lo más impresionante es cómo de esas caidas de dieron grandes saltos que lo llevaron a volar tan alto que ahora sus productos son exportados incluso a Europa y los EE.UU.
Don Noé Jiménez, es uno de esos casos que enorgullece. Empezó desde abajo, vendiendo refrescos en su carretilla en Piura, fue peón agrícola. Años pasaron y luego abrió un pequeño restaurante. Poco a poco, le fue tan bien que decidió arriesgar todo para ingresar a un nuevo mercado: vender esos chifles salados que hoy son tan conocidos.
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